Para los movimientos por la vivienda en España, la cultura se ha convertido en una nueva forma de resistencia
La crisis de la vivienda en España acabó alcanzando a los inquilinos de la calle Tribulete 7 cuando su edificio fue vendido a un fondo buitre. Hicieron todo lo que se supone que hay que hacer: organizar reuniones, ponerse en contacto con el Sindicato de Inquilinas y encontrar una abogada. También protestaron, hablaron con periodistas y crearon una cuenta de Instagram. Pero además hicieron algo que yo nunca había visto.
