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The Cañada Real: “Electricity is not a privilege, it’s a right”

28 November 2020

[Versión en Castellano abajo]

Nobody wants to live in the Cañada. We would leave if we could, but we can’t.

Fatima, 33, grew up in the Cañada Real. Her husband and father built the family home by hand, which her three young children have begun to question more than ever before, asking, “Why can’t we just move?”

On 2 October, a power outage left around 1,000 houses in a Madrid neighbourhood without electricity. Almost 60 days later, the lines have still not been repaired – a situation that seems hard to believe, except for the fact that this neighbourhood is Sector 6 of the Cañada Real.

The Cañada Real © @vallecasva

The Cañada Real is an unofficial, 16km-long linear settlement whose origins date back more than half a century. Residents have been arriving to this ancient cattle trail for generations, building makeshift homes and raising families. This winding settlement, which bends southbound around the outskirts of the city (parallel to the M-50 motorway) is a place almost every madrileño knows exists, but few know the reality.

Children as young as two attend their first protest to fight for their own lives
A girl with Down’s syndrome waves the cord of her ventilator which she can’t use to full strength without electricity
Residents of Sector 6 of the Cañada Real fight for their right to electricity on Puerta del Sol
A girl’s sign reads “I’m cold, Mama”

Also known as ‘the Unpaved Cañada’, it remains Madrid’s forgotten neighbourhood and is a blind spot in the council’s responsibilities to its almost 3,000 residents. Their life expectancy is years lower than their paved neighbours in the city, where residents are marching for their rights. Signs read: “Electricity is not a luxury, it’s a right”, “I’m sick of surviving, I just want to live”, and “Who told you that there was marihuana in my house?”

The last sign is the discriminative narrative that haunts Sector 6 residents, because their neighbourhood is where the biggest drug dealing area in Western Europe is located. Over 12,000 doses are sold a day here, yet only 180 residents are registered drugs users, most of whom receive no help and sleep in tents on the side of the unpaved road.

Temporary, self-built shelters in the Cañada

The narrative run by many newspapers – national and international – is that a growing number of cannabis farms caused a surge in the electricity supply to Sector 6, causing the outage. Yet the electricity supply to the city of Madrid runs without a glitch when thousands of Christmas lights around the city are switch on every night. The stigma associated with the Cañada is unrelenting thanks to media bias, but it’s wrong.

Children at last year’s Cañada Real film festival, 16kms

Of the 3,000 people who live in Sector 6 of the Cañada Real, 1,211 of them a children. For almost two months, they have been doing their homework in candlelight, and those who are quarantined can’t access computers or internet. Parents can’t cook for their families let alone store fresh food, and their only way of keeping warm is by burning rubbish outside. Clothes are washed by hand over a laundry grill – something the modern world long left behind – and people bath in cold water whenever they can bear it.

A view from the Cañada to the town of Rivas

Aside from the ongoing and worsening physical traumas Sector 6 residents are experiencing, their mental health is deteriorating, for the children especially. Two weeks ago, the Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas asked some Sector 6 children to draw or write how they felt about the loss of electricity to their neighbourhood.

Drawing of a star-lit sky and the sad family of Taisgir, a five-year-old boy living in Sector 6 of the Cañada. Because there is no light in the Cañada at night, the stars in the sky are more visible.

Electricity is a right, not a privilege.

I need electricity to study, to listen, to heat. We are so cold.
Nizar is five years old.
“We want light”

Hello, I’m called Malak El Harrak El Assouad, I’m 7 years old and I live in the Cañada Real Galiana at 65F. Please let us have light. It’s so cold, breakfast is sad and cold.

Sector 6 of the Cañada Real is a shanty town and therefore an unofficial neighbourhood in Madrid, yet three years ago, the local government promised the relocation of its long-term residents – a promise that appears to have no deadline.

In all of the Cañada’s history, this is its most brutal moment. The Covid-19 pandemic combined with the economic plummet for those surviving below the poverty line was enough to deal with, but now there is also no electricity for the foreseeable future, nor the fulfilment of the promise to be moved into social housing.

The answer that Fatima gives her children when they ask why they can’t just move is simply, “I’m sorry. We can’t”, withholding the explanation that she knows they’ll soon enough learn: discrimination.

“They’re safer than candles” – Fatima’s daughter doing her homework by small battery-powered lamps

Fatima created the Instagram account @unidos.por.la.luz.sector6 saying, “All I ask is that you help us raise awareness of the power cut to the Cañada.” Also sign this petition on Change.org demanding the return of electricity to Cañada Sector 6 residents.

Please follow Fatima, share this story and sign the petition until the electricity lines are rightfully repaired because in a country that calls itself a modern democracy, electricity is not a privilege, it’s a right.


Cañada Real: “La luz no es un lujo, es un derecho”

Nadie quiere vivir en la Cañada. Nos iríamos si pudiéramos, pero no podemos.”

Fatima, de 33 años, creció en la Cañada Real. Su esposo y su padre construyeron con sus propias manos la casa familiar, la que sus tres hijos pequeños han comenzado a cuestionar más que nunca, preguntando: “¿Por qué no podemos simplemente mudarnos?”

El 2 de octubre, un corte de luz dejó sin luz unas 1.000 viviendas en un barrio de Madrid. Casi 60 días después, las líneas aún no han sido reparadas, una situación que parece difícil de creer, salvo por el hecho de que este barrio es el Sector 6 de la Cañada Real.

La Cañada Real © @vallecasva

La Cañada Real es un asentamiento lineal no oficial de 16 km de longitud cuyos orígenes se remontan a más de medio siglo. Los residentes han estado llegando a esta antigua vía pecuaria durante generaciones, construyendo casas improvisadas y criando sus familias. Este sinuoso asentamiento, que se curva hacia el sur a las afueras de la ciudad (paralelo a la autopista M-50) es un lugar que casi todos los madrileños saben que existe, pero pocos conocen su realidad.

También conocido como “la Cañada sin asfaltar”, sigue siendo el barrio olvidado de Madrid y es un punto ciego en las responsabilidades del Ayuntamiento para con sus casi 3.000 habitantes. Su esperanza de vida es años menor que la de sus vecinos de la ciudad asfaltada, donde, hace dos semanas, las vecinas de la Cañada marcharon por sus derechos. Los carteles decían: “La electricidad no es un lujo, es un derecho”, “Estoy harta de sobrevivir, solo quiero vivir” y “¿Quién te ha dicho que en mi casa hay marihuana?”

Este último cartel refleja la narrativa discriminatoria que acecha a los residentes del Sector 6, porque su vecindario es donde se encuentra la zona de tráfico de drogas más grande de Europa Occidental. Aquí se venden más de 12.000 dosis al día, pero solo 180 residentes son consumidores de drogas registrados, la mayoría de los cuales no reciben ayuda y duermen en tiendas de campaña al margen de la carretera sin pavimentar.

Refugios temporales de construcción propia en la Cañada

La narrativa publicada por muchos periódicos, nacionales e internacionales, es que un número creciente de granjas de marihuana provocó un aumento en el suministro de electricidad en el Sector 6, lo que dio lugar el corte de luz. Sin embargo, el suministro de electricidad a la ciudad de Madrid funciona sin problemas cuando miles de luces navideñas se encienden cada noche. El estigma asociado con la Cañada es implacable, en buena parte debido al sesgo de los medios de comunicación, pero es injusto.

Niños en el festival de cine Cañada Real de año pasado, 16kms

De las 3.000 personas que viven en el Sector 6 de la Cañada Real, 1.211 de ellas son niños. Durante casi dos meses, han estado haciendo sus deberes a la luz de las velas y los que están en cuarentena no pueden acceder a las computadoras ni a Internet. Los padres no pueden cocinar para sus familias y mucho menos almacenar alimentos frescos, y su única forma de mantenerse calientes es quemando basura afuera. La ropa se lava a mano sobre una parrilla de lavandería, algo que el mundo moderno dejó atrás hace mucho tiempo, y la gente se baña en agua fría siempre que puede soportarlo.

Una vista desde la Cañada al pueblo de Rivas

Aparte de los traumas físicos que continúan y empeoran, los residentes del Sector 6 están experimentando un deterioro en su salud mental, especialmente la de los niños. Hace dos semanas, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas pidió a algunos niños del Sector 6 que dibujaran o escribieran cómo se sentían por la pérdida de electricidad en su vecindario.

Dibujo de un cielo estrellado y la triste familia de Taisgir, un niño de cinco años residente en el Sector 6 de la Cañada. Debido a que no hay luz en la Cañada por la noche, las estrellas en el cielo son más visibles.

“La luz es un derecho, no un lujo”

“Necesito luz para estudiar, escuchar, calentar. Tenemos mucho frío”.
Nizar tiene cinco años.
“Queremos luz”

“Hola, me llamo Malak El Harrak El Assouad, tengo 7 años y vivo en la Cañada Real Galiana 65F. Hace mucho frío, el desayuno es triste y frío”.

El sector 6 de la Cañada Real es un barrio de infravivienda y, por tanto, un barrio no oficial de Madrid, sin embargo, hace tres años, el gobierno local prometió la reubicación de sus residentes de larga duración, una promesa que parece no tener fecha límite.

En toda la historia de la Cañada, éste es su momento más brutal. Por si no fuera poco la pandemia de Covid-19, combinada con la caída de ingresos para quienes sobreviven por debajo de la línea de pobreza, ahora tampoco hay electricidad, ni se vislumbra en el futuro cercano el cumplimiento de la promesa de mudarse a una vivienda social.

La respuesta que Fátima les da a sus hijos cuando le preguntan por qué no pueden mudarse es simplemente un “Lo siento. No podemos “, guardando para si la explicación que pronto comprenderán ellos mismos: discriminación.

La hija de Fatima haciendo sus deberes sin luz

Fátima creó la cuenta de Instagram @unidos.por.la.luz.sector6 diciendo: “Todo lo que te pido es que nos ayudes a crear conciencia sobre el corte de energía en la Cañada”. Síganla y compartan sus publicaciones hasta que sus líneas eléctricas estén debidamente reparadas, porque en un país que se autodenomina una democracia moderna, la electricidad no es un lujo, es un derecho.

También firme esta petición en Change.org exigiendo la devolución de la electricidad a los residentes del Sector 6 de Cañada.

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3 Comments

Saly 29 November 2020 at 9:52 am

Es increíble pensar que esto España, dónde está esa España solidaria esa España que pelea por derechos. Es indignante que a estas alturas no hayan puesto una solución para que esos niños pudieran ducharse, estudiar, jugar etc…tener suministro eléctrico es un derecho.

Reply
Ana 29 November 2020 at 1:28 pm

Una realidad imposible de imaginar en cualquier otro lugar de nuestra Europa de los derechos y las libertades. Vergüenza!

Reply
MAXWELL DEAS 1 December 2020 at 2:02 pm

Me parece una iniciativa fantástica y ojalá podamos ser más los que colaboremos!

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